Así se llega a ese estado de total conexión con tu rendimiento deportivo.
“Si haces algo bien, se vuelve divertido. Para seguir disfrutando de algo, necesitas aumentar su complejidad”
Mihály Csíkszentmihályi
Estar en estado de flow, o ‘entrar en la zona’, es entrar en ese estado en el que te entregas con absoluta presencia y atención a la tarea que estás realizando. Lo que sabemos del flow, es que cuando lo sientes, en realidad no sientes nada. No piensas nada.
El deportista está inmerso en ese momento de total conexión con todo lo que le rodea. Solo fluye con la tarea que está realizando. El tenista se vuelve uno con la raqueta y la cancha, el nadador se siente parte de cada gota de agua de la piscina, el jugador de rugby es uno con sus compañeros en la melé y, si lo tuyo es la escalada, lo sabrás porque la montaña y tú os habéis convertido en una misma cosa.
¿Qué ocurre en tu mente cuando estás en ‘la zona’?
El ‘flow’ no es solo teoría. Es práctica. Y, además, ciencia. Cuando estás en estado de flow, la amígdala, que es la parte de tu cerebro responsable del miedo y el dolor, se inhibe. Eso hace que las sensaciones negativas se ralenticen e incluso desaparezcan. A nivel cognitivo, tu mente no funciona de forma racional, no piensa, solo actúa. Por eso tienes más recursos neuronales disponibles para dedicar a tu tarea en cuestión. Es tu instinto quien lleva las riendas para que tu cuerpo y tu mente se desempeñen sin distracciones, sin pensamientos de ningún tipo. Entregándote sin límites, fluyendo sin límites.
Entrar en la zona puede parecer algo mágico. Pero en realidad es algo que se consigue con trabajo, un cambio de mentalidad y constancia. Conectar con tu estado de flow es, por tanto, algo que puedes entrenar. Cuando has dominado este arte, se produce una sensación muy placentera que estimula tu rendimiento, de forma que siempre quieres dar el máximo de ti. Es un estado de conexión total y absoluta, donde tu productividad y tu creatividad se disparan y tu concentración es total.
¿Cómo ‘fluir’ mientras compites?
Para entrar de lleno en la zona donde ocurre la ‘magia’, con absoluta presencia y atención en la tarea que estás realizando, necesitas los siguientes elementos:
1.- Metas claras: y por «claras» no me refiero a que te centres solamente en perseguir una marca o conquistar un campeonato. No se trata solo de eso. Se trata de organizarte con intención y propósito y de establecer un paso a paso claro que haga posible conseguir lo que quieres. Se trata de diseñar un objetivo que te motive y además crear un plan de acción que te permita sacarle el máximo partido a tu esfuerzo y a tus capacidades.
2.- Concentración: mantén el foco. ¿Sabías que la meditación, el yoga y las artes marciales pueden mejorar la capacidad de una persona para fluir? Entre otros beneficios, todas estas prácticas sirven para entrenar y mejorar la capacidad de atención (si quieres saber más sobre la concentración como herramienta para la alta competición, entra aquí).
3.- Retroalimentación directa e inmediata: en numerosas ocasiones, marcarse una meta al inicio de una actividad requiere ajustes por el camino por lo que aprender a prestar atención y ser autocrítico para ajustar las metas en consecuencia, es clave.
4.- Equilibrio entre el desafío de la tarea y la habilidad de quien la realiza: encontrar un equilibrio adecuado entre las destrezas y el desafío que tenemos entre manos es posiblemente el antecedente más crucial. Para experimentar el flujo se necesita encontrar un “desafío” que sea alcanzable pero que exija un esfuerzo. Si la meta o tarea es demasiado fácil o demasiado difícil, es imposible fluir.
En resumen, hablamos de un estado en el que la atención, la motivación y la situación convergen, dando como resultado una especie de armonía productiva o retroalimentación.
Ahora qué sabes los cuatro elementos que debes alinear, como si fuesen planetas, quiero terminar con dos consejos:
En primer lugar, cambia tu mentalidad y concéntrate de lleno en el momento presente. Trata de dar lo mejor de ti en cada momento, independientemente de las dificultades o de los problemas que puedan surgir mientras compites. No importa si acabas de fallar un saque, o si has perdido unas décimas de segundo en la línea de salida, si la meteorología va en tu contra o si tienes que enfrentarte con un eterno rival. Importa lo que tienes que hacer justo ahora, justo en este momento. Cuando sientas que estás centrando tu atención en factores que no puedes controlar, utiliza tu respiración para traerte de nuevo a tu momento presente.
En segundo lugar, cuando estés en competición, respira profundamente, recuérdate a ti mismo dónde estás y la oportunidad que tienes a tu alcance y disfruta, lo demás viene solo. Deja que tu pasión se apodere de ti sin sufrir, sin pensar, solo dejando que la magia fluya.
Si quieres saber cómo la personalidad influye en el estado de flow, este artículo te interesa.
Te leo abajo.
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